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Table of contents

Nuestro Dios no es visto con los ojos de la carne, pero s con los ojos del corazn: Bienaventurados los limpios de corazn porque ellos vern a Dios Mt 5,8. Quien a Dios tiene, nada le falta. Slo Dios basta es reconocer que Dios es Dios y que, siendo grande en perdonar, sus pensamientos y caminos superan los pensamientos y caminos del hombre cuanto los cielos superan a la tierra Is 55,7ss. Por ello, dir San Pedro Crislogo:.

Quien cree en Dios no presuma discutir a Dios.

Vilanova, E. Historia de La Teologia Cristiana (2)

Basta saber que Dios es Dios. El sol inoportuno entenebrece la mirada: As se ciega el ilcito acceso a Dios! Quien desee verle, aprenda a medir su visin. El que quiera conocer a su Dios, ignore los dioses de los paganos, pues quien a estos conoce a Dios contradice. Pero sepa que es libertad servir al nico Dios, siendo servidumbre servir a muchos dioses El Dios de los padres, Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, el Dios personal, que muestra su cercana, su invocabilidad en la manifestacin de su nombre a Moiss, el Dios nico, frente a los dioses de la tierra, de la fertilidad o de la nacin, como se nos revel a travs de los profetas, es el Dios y Padre de nuestro Seor Jesucristo.

Esta palabra vincula el primer artculo de la fe con el segundo. El Hijo nico, que est en el seno del Padre, es quien nos le ha dado a conocer Jn 1, La fe monotesta no explicita an la novedad de la fe cristiana en Dios. Necesitamos completar la frmula, diciendo creo en Dios Padre. En esta primera palabra aadida al nombre de Dios se nos resume el conjunto del Credo cristiano.

Ella nos introduce en la asombrosa novedad de la fe cristiana en la revelacin trinitaria de Dios. El Oriente antiguo y tambin Israel ha llamado a Dios Padre en relacin al pueblo, confesando que el pueblo debe su origen a Dios. A travs del nombre de Padre, Dios es honrado como creador y seor -potente y misericordioso- que exige del hombre veneracin y obediencia.

En Israel, ciertamente, la paternidad atribuida a Dios no se funda en el hecho de engendrar, como ocurre en otras religiones. Pero la gran novedad la hallamos en el Nuevo Testamento, donde se inspira la profesin de fe cristiana. Dios se revela como Padre de nuestro Seor Jesucristo.

As, la palabra Padre del Credo no se refiere al hecho de que Dios sea el creador y seor del hombre y del universo, sino al hecho de que ha engendrado a su Hijo unignito, Jesucristo, el cual como primognito es hermano de todos sus discpulos. Pues a todos los elegidos, el Padre, antes de todos los siglos, los conoci de antemano y los predestin a reproducir la imagen de su Hijo, para que El fuera el primognito entre muchos hermanos Rom 8, En efecto, el Nuevo Testamento pone constantemente en labios de Jess la palabra Padre.

En San Juan Padre es sinnimo de Dios. El trmino Abba, utilizado por Jess para dirigirse a Dios como Padre, es algo tan inslito en toda la literatura juda, que no expresa tan slo la obediencia filial en su relacin con Dios, sino que constituye la expresin de una relacin nica con Dios En El, Dios se hace visible como un Dios con rostro humano. En Jesucristo, Dios se ha manifestado definitiva y totalmente.

Y ahora:. El mensaje central del Nuevo Testamento, Salamanca ; C.

J. Micó: La vida del Evangelio

Lo que ni el ojo vio, ni el odo oy, ni al corazn del hombre lleg, lo que Dios prepar para quienes le aman Dios es desde toda la eternidad el amor que se da y comunica a s mismo. Desde la eternidad, el Padre comunica todo lo que es al Hijo. El Padre vive en relacin con el Hijo, dndose a s mismo al Hijo. Igualmente, el Hijo vive en relacin con el Padre; es Hijo porque es engendrado por el Padre y se vuelve con amor al Padre.

La paternidad de Dios se define exclusivamente por su relacin con el Hijo Unignito. Los hombres pueden llamar a Dios Padre-vuestro Padreen la medida en que participan de la relacin nica de Jess con el Padre -mi Padre- Jn 20,17 : La prueba de que sois hijos de Dios es que Dios ha enviado a vuestros corazones el Espritu de su Hijo que clama: Abba, Padre! Gl 4,6 : Padre, dice en primer lugar el hombre nuevo, regenerado y restituido a su Dios por la gracia, porque ya ha empezado a ser hijo: Vino a los suyos, dice, y los suyos no lo recibieron.

A cuantos lo recibieron, los dio poder de hacerse hijos de Dios, a los que creen en su nombre Jn 1, El que, por santo, ha credo en su nombre y se ha hecho hijo de Dios, debe empezar por eso a dar gracias y hacer profesin de hijo de Dios, puesto que llama Padre a Dios, que est en los cielos; debe testificar tambin que desde sus primeras palabras en su nacimiento espiritual ha renunciado al padre terreno y carnal, y que no reconoce ni tiene otro padre que el del cielo Mt 23, No pueden llamar Padre al Seor, quienes tienen por padre al diablo: Vosotros habis nacido del padre diablo y queris cumplir los deseos de vuestro padre.

El fue homicida desde el principio y no se mantuvo en la verdad, porque no hay verdad en l Jn 8, Cuan grande es la clemencia del Seor e inmensa su gracia y bondad, pues quiso que orsemos frecuentemente en presencia de Dios y le llamsemos Padre; y as como Cristo es Hijo de Dios, as nos llamemos nosotros hijos de Dios!

Ninguno de nosotros osara pronunciar tal nombre en la oracin, si no nos lo hubiese permitido El mismo Hemos, pues, de pensar que cuando llamamos Padre a Dios es lgico que obremos como hijos de Dios, con el fin de que, as como nosotros nos honramos con tenerlo por Padre, El pueda honrarse de nosotros. Hemos de portarnos como templos de Dios, para que sea una prueba de que habita en nosotros el Seor y no desdigan nuestros actos del espritu recibido, de modo que los que hemos empezado a ser celestiales y espirituales no pensemos y obremos ms que cosas espirituales y celestiales Nuestra filiacin divina es por adopcin, don de Dios, como dice San Juan: A los que le recibieron les dio poder de hacerse hijos de Dios, a los que creen en su nombre Jn 1, Recibieron el poder llegar a ser hijos de Dios no antes de la fe, sino por la fe.

Sabiendo, pues, esto, portmonos como hombres de espritu, para que seamos dignos de la filiacin divina: Los que son conducidos por el Espritu de Dios, esos son hijos de Dios Rom 8, De nada nos sirve llevar el nombre de cristianos, si no nos acompaan las obras Si llamamos Padre al que, sin acepcin de personas, juzga por las obras de cada uno, vivamos con temor el tiempo de nuestra peregrinacin Si alguien ama al mundo, el amor del Padre no est en l 1 Jn 2,15 Padre es una palabra que siempre dice relacin a otro, al hijo.

Lo que creemos los cristianos: Lección 1 ¿Que es un credo?

Porque no se llama Padre para s, sino para el Hijo; para s es Dios En su ser hacia otro es Padre, en su ser hacia s mismo es simplemente Dios. Lo mismo cabe decir de la palabra hijo, que se es en relacin al padre. Por ser Hijo acta en dependencia de quien procede. Esto mismo vale para los discpulos de Cristo, hijos de Dios por El: Sin m no podis hacer nada Jn 15,5.

La existencia cristiana cae, pues, bajo la categora de la relacin. Todo lo que hemos dicho de Cristo puede aplicarse a los cristianos. Ser cristiano significa ser como el Hijo: ser hijos: Mirad qu amor nos ha tenido el Padre para llamarnos hijos de Dios, pues lo somos!

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En efecto, cuando lleg la plenitud de los tiempos envi Dios a su Hijo, nacido de mujer, nacido bajo la ley, para rescatar a los que estaban bajo la ley, a fin de que recibiramos la filiacin adoptiva por medio de El Gl 4, : Pues no recibimos un espritu de esclavos para recaer en el temor; antes bien, recibimos un espritu de hijos adoptivos, que nos hace exclamar: Abb, Padre! El Espritu mismo se une a nuestro espritu para dar testimonio de que somos hijos de Dios. Y, si hijos, tambin herederos; herederos de Dios y coherederos de Cristo Rom 8, Enviados al mundo como hijos que hacen visible a Dios Padre en un amor nico, extraordinario, reflejo del amor del Padre.

Puestos en el mundo como iconos de Dios. Como dir San Len Magno: Si para los hombres es un motivo de alabanza ver brillar en sus hijos la gloria de sus antepasados, cunto ms glorioso ser para aquellos que han nacido de Dios brillar, reflejando la imagen de su Creador y haciendo aparecer en ellos a Quien los engendr, segn lo dice el Seor: Brille vuestra luz ante los hombres, para que vean vuestras buenas obras y glorifiquen a vuestro Padre que est en los cielos Mt 5,16 Los que, como Jesucristo, no han nacido de la sangre, ni de deseo de la carne, ni de deseo de hombre, sino que han nacido de Dios Jn 1, son hermanos y hermanas de Jess, acogiendo la Palabra y haciendo la voluntad del Padre Mt 12, Ellos brillan en el mundo como hijos de Dios, haciendo brillar entre los hombres el amor del Padre: Yo os digo: Amad a vuestros enemigos y rogad por los que os persigan, para que seis hijos de vuestro Padre celestial, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y manda la lluvia sobre justos e injustos.

Porque si amis a los que os aman, qu recompensa vais a tener? No hacen eso tambin los publicanos? Y si no saludis ms que a vuestros hermanos, qu hacis de extraordinario? No hacen eso mismo tambin los paganos? Vosotros, pues, sed perfectos como es perfecto vuestro Padre celestial Mt 5,; Lc 6, Esto pone de manifiesto que no todos los hombres son hijos de Dios, como leemos en Teodoro de Mopsuestia: Es preciso reconocer en Dios Padre dos cosas: Que es Padre y Creador.

No es Creador por ser Padre, ni es Padre por ser Creador, ya que no es Creador de quien es Padre, ni es Padre de quien es Creador; sino que Dios es Padre slo del Hijo verdadero, el Unignito, que est en el seno del Padre Jn 1,18 , mientras que El es Creador de todo lo que lleg a ser y fue hecho, por El creado segn su voluntad. Del 41 Hijo es, pues, Padre por ser de su naturaleza, mientras que de las criaturas es Creador, por haberlas creado de la nada.

Por otra parte, Dios no es llamado por los hombres Padre por haberlos creado, sino porque estn cerca de El y le son familiares. No es, pues, llamado Padre por todos, sino por los que son de su casa, como est escrito: He educado a hijos y los he creado Is 1,2 , concediendo ser llamados as aquellos a quienes acerc a El por la gracia Jn 1,12; Gl 4,; Rom 8, Este es el nombre atribuido a quienes creemos mediante el sacramento de la regeneracin; y si la confesin de nuestra fe nos concede la filiacin divina, las obras hechas en obediencia al Espritu de Dios nos cualifican como hijos de Dios Tambin nosotros somos verdaderamente hijos de Dios, por haber sido hechos tales: de hijos de la ira Ef 2 hemos sido hechos hijos de Dios, mediante el Espritu de filiacin, habiendo obtenido este ttulo por gracia, no por derecho de nacimiento.

Todo cuanto es hecho, antes de serlo no era tal. Tambin nosotros: aunque no ramos hijos, hemos sido transformados en lo que somos; antes no ramos hijos, llegando a ser tales tras haber obtenido por gracia este nombre. No hemos nacido sino llegado a ser hijos. No hemos sido engendrados, sino adquiridos Padre es, por tanto, el nombre propio de Dios, con el que expresamos la nueva relacin en la que nos ha situado la donacin del Espritu de Jesucristo, el unignito Hijo de Dios Los milagros de Jess son una manifestacin del poder salvador del Padre, que acta a travs de El Mt 12,28; Lc 17, Porque nada es imposible para Dios Lc 1,37; Gen 18, Ensalzaste tu majestad sobre los cielos Sal 8,2.

Y ms an que la creacin, la historia de salvacin ensalza su majestad, al manifestarlo como Seor, Seor, Dios compasivo y misericordioso, lento a la ira y rico en clemencia y fidelidad Ex 34,6. El seoro de Dios se manifiesta en favor del creyente que se apoya en El y puede, por tanto, confesar y cantar: Yo te amo, Seor; T eres mi fortaleza; Seor, mi roca, mi alczar, mi libertador. Dios mo, pea ma, refugio mo, escudo mo, mi fuerza salvadora, mi baluarte Sal 18, Es un poder que suscita la alegra de los pobres Mt 5, y de los pecadores Lc Pueden confiar en que Dios es para ellos como un padre que aguarda al hijo prdigo, le perdona e incluso celebra su vuelta con una gran fiesta.

Es un amor sin lmites: todopoderoso. Con San Agustn, confesamos: 43 44 Creo en Dios, Padre omnipotente.

Qu laconismo y qu fuerza! Dios y Padre a la vez: Dios en el poder, Padre en la bondad. Felices nosotros, que tenemos en Dios a un Padre! Creamos en El y espermoslo todo de su misericordia: Es omnipotente! Alguno dir: No puede perdonar mis pecados Cmo!


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Quizs objetes: He pecado tanto! Yo tengo slo una respuesta: Es omnipotente! Dirs an: Son tan grandes mis culpas, que no creo que pueda ser purificado de ellas. Mi respuesta: Es omnipotente! Es lo que cantamos en un salmo: Bendice, alma ma, al Seor, El perdona todas tus culpas y cura todas tus dolencias Sal ,2s En la misericordia sin limites se manifiesta la santidad y la gloria de Dios: Santo, Santo, Santo, el Seor de los ejrcitos, la tierra est llena de su gloria Is 6,3. O como leemos en Oseas para expresar el colmo del amor: Que soy Dios y no hombre, santo en medio de ti 11,9.

Y con ms fuerza an lo dir San Juan: Dios es amor 1 Jn 4,8. Y no puede negarse a s mismo! En la salvacin y en el juicio -para los ricos y los que se creen justos Lc 6,;11, - se manifiesta de igual manera la omnipotencia de Dios. Slo porque Dios es todopoderoso puede, movido por su amor, salvarnos en cualquier situacin contra los poderes del mal.

Slo el amor omnipotente de Dios puede ser el fundamento de nuestra esperanza. En sentido bblico, la justicia de Dios significa el don gratuito de Dios al hombre, que hace justo al pecador que lo acoge. En la muerte de Jess, Dios se dirigi al dbil y desecho de los hombres y le resucit rompiendo las ataduras de la muerte He 2, Por la muerte y resurreccin de Jess hemos sabido definitivamente quin es Dios, el Padre todopoderoso: el que da vida a los muertos Rom 4,17; 2 Cor 1,9. La fidelidad creadora de Dios Padre y su omnipotencia en el amor brillan unidas en la muerte y resurreccin de Cristo.

La soberana grandeza de su poder se revel plenamente resucitando a Jess de entre los muertos y sentndolo a su derecha como Seor de todo En la debilidad divina de Cristo Crucificado se manifest la fuerza de Dios anunciada por el Evangelio que es poder de Dios para salvacin de todo el que cree 1 Cor 1, De aqu que este Evangelio sea llevado en la fragilidad de vasos de barro, para que se vea que el extraordinario poder de salvacin es de Dios y no de los hombres 2 Cor 4,7. Como dir Pablo, en Jesucristo, -en su vida, muerte y resurreccin-, se nos ha manifestado la bondad y el amor de Dios Tit 3,4.