e-book Eso no estaba en mi libro de ciencias (Divulgación científica)

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Este libro explica en un lenguaje divulgativo y cercano muchas de las de los grandes aciertos de este libro es el de relatar las historias científicas de esos.
Table of contents

Luego, cuando empecé una carrera científica, pude juntar los dos mundos, el de la ciencia y el mundo de contar. Sobre el por qué divulgar, hay una razón canónica que tenemos que decir porque queda bien: hay que fomentar vocaciones científicas, que los niños, que los educandos, etcétera.

Es cierto, pero también es mentira. La divulgación científica te puede dar productos maravillosos, herramientas y anzuelos para complementar la educación formal, pero lo que te tiene que volcar hacia la ciencia es la educación, no la divulgación. Evolucionamos como contadores de historias, y contar ciencia es contar historias. Lo que pasa es que si nos quedamos solamente con eso, muchas veces la ciencia se queda afuera.

Tenés historias muy largas, y eso es difícil de traducir en una noticia. Los periodistas muy buenos son capaces de mezclar algo de historia con la noticia, pero en general no alcanza, por lo que, manteniendo la noticia científica, tenemos que abogar por otros formatos que permitan contar historias. Cuando un científico se expone mucho a los medios, la comunidad científica le da un poco la espalda.

Cientos de libros al alcance de un click

A Carl Sagan no le dejaron entrar a la Academia de Ciencias de Estados Unidos por razones espurias, le cobraban que con la serie Cosmos había pateado el tablero, se había convertido en una especie de estrella de rock, pero seguía siendo un científico de la hostia. Hay un físico argentino, Pablo Jensen, que hizo una correlación entre científicos que aparecen mucho en los medios y sus publicaciones.


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Al principio me pegaron por todos lados, y eso sucedió porque, después de haber trabajado mucho en periodismo científico, en noticias, decidí patear el tablero y contar la ciencia de otra manera, buscando otros formatos, usando humor y ficción, y eso en Argentina era raro. Cuando invitaba a científicos para que se disfrazaran y actuaran, al principio tenían cierta resistencia. Digamos que me perdonan. Eso sí ha cambiado, porque con mucho esfuerzo mantuve una carrera científica pareja, sigo formando doctores, sigo publicando.

Hay muchos niveles de lectura para afirmar eso. Si perdemos eso estamos fritos. La plata, eventualmente, se puede recuperar, pero eso otro no se recupera.

Todos: los científicos, los divulgadores, los periodistas, si lo hacemos en conjunto funciona. Lo otro es que en tiempos tan veloces, tan de buscar el final del camino y no el recorrido, la ciencia sale perdiendo. Saliendo de la coyuntura de nuestros países, que cayeron también en esto, es un fenómeno mundial. Bien planteado, es inevitable que en el medio de ese camino aparezcan resultados, innovaciones y aplicaciones.

Esa es la historia de la ciencia. Pero si uno quiere poner el carro adelante del caballo, es decir, vamos a aplicar, vamos a innovar, vamos a encontrar productos y a hacer patentes, no vas a hacer nada. Las tenemos que investigar nosotros para entenderlas y después tratar de aportar algo. Pero es al revés, tenemos que apoyarnos en la ciencia justamente para solucionar esos problemas graves, entenderlos con ojos de científico para que de ahí puedan aparecer las soluciones. El relativismo científico, la posverdad, la pseudociencia, me preocupan.

Tenemos las dos campanas sobre las vacunas, y no son dos campanas: una no tiene asidero. Nuestro cerebro funciona creyendo que hay causas donde hay correlaciones, que las casualidades no existen sino que hay causalidades, y de eso se alimentan todos los chantas de todos los colores, incluyendo a algunos científicos chantas, y por eso es tan difícil pelearles a las seudociencias.

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Empezó como una locura académica, una colección de la Universidad de Quilmes, con la idea de hacer libros en formato literario que se leyeran como un cuento o una novela, pero que fueran escritos por expertos para que el rigor estuviera asegurado. Empezamos con tres o cuatro títulos que se movieron muy bien, había un nicho que evidentemente estaba insatisfecho.

Al final le dieron el Nobel de Física. La cultura va siguiendo otro ritmo. La fe siempre aparece en situaciones desesperadas. Pero filosóficamente no es así. Eso son imperfecciones.

Pero el progreso de la ciencia se basa en renovar ideas aunque sean antiintuitivas. Bueno, es que la ciencia no tiene por qué meterse en todos lados. Si sustituimos la palabra ciencia por conocimiento, a la gente ya le suena mejor. El objetivo de la ciencia es conocer el mundo. Quince premios Nobel han sido necesarios para llegar a esto, y es a base de conocer mejor. Sin el conocimiento de Einstein no habría GPS porque las señales no llegarían precisas. A mí me gusta la comida de mercado, y entiendo que haya gente que diga: no hace falta que me metas ciencia.

Lo entiendo perfectamente. A veces se prefiere la ignorancia. Por ejemplo: cuando se investiga sobre el amor. El amor es un buen ejemplo, porque de ciencia sobre el amor hay poca y mala.

Un día único

Es muy difícil analizar científicamente el amor. Pero si le das peso excesivo a la parte científica y concluyes que el amor es solo esta parte química, entonces pierdes sabiduría, conocimiento.

Simplificar y decir que el amor es liberación de oxitocina y un fruto de la psicología evolucionista porque necesitamos parejas estables para cuidar a nuestras crías… no me jodas. No es solo eso. La clave es que el conocimiento científico sume, no que reste. De ahí la importancia de los estudios multidisciplinares. Por ejemplo en el sexo. A veces es psicológico, a veces fisiológico, y a veces comportamental.

Pero no, no necesitamos explicaciones racionales. A la gente le gustan porque le ayudan a comprender cosas como por qué sucede un gatillazo, por ejemplo. La infidelidad, por ejemplo. Se hablaba mucho de un estudio que demostraba la existencia de un gen de personalidad que nos predispone a esta conducta. Estudios publicados en Nature han visto polimorfismos genéticos asociados a esta personalidad inquieta, pero no es un gen de la infidelidad, sino de un patrón de comportamiento amplio.

Libros de ciencia

Yo creo que socioculturales. Pero lo de las diferencias entre géneros es un muy buen ejemplo para ilustrar el cherry picking o selección de datos para que confirmen tus creencias. Si alguien quiere defender que los hombres son de Marte y las mujeres de Venus, puede encontrar aspectos o casos en que son o parecen muy diferentes. Si alguien quiere demostrar lo contrario, también puede argumentarlo con ejemplos. Los datos revelan que no somos tan diferentes como normalmente se dice.

Biológicamente en realidad somos muy parecidos. Si miras la estructura de los genitales: clítoris y pene vienen de lo mismo. Ellas también tienen eyaculación. En realidad es todo muy parecido. Miras el cerebro y la mayoría de acciones son lo mismo. Lo que pasa es que aquí se ha exagerado mucho.