e-book La diosa del deseo (Serie Familia Alvanley nº 1)

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La diosa del deseo, Serie Familia Alvanley nº 1 (Borrador). K Reads K Votes 10 Part Story. Tamara O' Hara By Phoebett Ongoing - Updated Dec
Table of contents

Ya era hora de dejar de hacerlo. Con el corazón palpitante, se asomó al gélido y sombrío pasillo. No se veía a nadie. Se deslizó en el dormitorio de Tom, dejando la puerta entreabierta. No se podía decir que fuera un hombre silencioso; lo oiría llegar. Sin embargo, no había ni rastro de las joyas. No creía que su hermano poseyera una caja fuerte.

Ahora ya tenía casi diez guineas. Ahogó un gemido de desesperación. Diez guineas eran una suma considerable, pero no bastaba para garantizar su subsistencia. Antes la muerte que el deshonor. Serena comprendió que llevaba demasiado tiempo inmóvil, absorta en sus pensamientos, con la esperanza de encontrar otra salida.

No la había.

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Se obligó a seguir adelante, a bajar las escaleras y a abandonar su casa para siempre. De camino a la puerta lateral, se detuvo en la biblioteca. Sus hermanos acostumbraban a pasar allí la velada durante sus temporadas en el campo; pero no para leer, por supuesto, sino para jugar. Sonrió ante el pequeño consuelo de hallar una guinea y una corona en el suelo.

Aquel tesoro demostraba que la indolente servidumbre no había limpiado allí en todo el día, pero eso ya no era de su incumbencia. Había llegado la hora de irse. Al volverse hacia la puerta escuchó unos pesados pasos. Tom entró en la sala. No entiendo cómo Matthew pudo permitírtelo. Serena introdujo un dedo en el tomo antes de cerrarlo, con el corazón palpitante. Sin esa belleza despampanante ya te hubiera puesto a fregar suelos y pronto el matrimonio no te habría parecido tan mal arreglo. Me parece que el viejo Riverton te ha malcriado. Se acercó a ella y le arrancó el libro de las manos.

Al dejarlo caer al suelo, el libro se abrió y su hermano soltó una estrepitosa carcajada. Entonces no veo por qué tantos reparos para volver a casarte. Tom agitaba una ilustración degradante delante de su cara.

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Serena no podía negarlo sin levantar sospechas, pero tampoco podía obligarse a admitirlo. Su hermano vio sus mejillas arreboladas y negó con la cabeza. Eres realmente rara, Serry. Ahora entiendo por qué vuelves locos a los hombres. Doña mojigata y recatada, pero con cuerpo y ojos de ramera. Y por lo que veo, de mente también. Creo que has nacido para eso: ramera.

Con tus curvas, tu forma de moverte y que siempre pareces recién salida de un lecho ardiente Volvió a desnudarla con su sucia mirada. No hay muchos que te deseen como esposa, pero como amante Como concubina podrías apuntar muy alto en estas tierras: un lord, incluso un duque. En ese caso el hecho de ser estéril podría ser una ventaja. Serena se quedó quieta, no permitiendo que sus palabras la afectasen. Iba a marcharse.

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Nada de eso le sucedería. Una vez en el exterior se obligó a cruzar a paso tranquilo el frío jardín de noviembre como si hubiera salido a pasear. Sin embargo, estaba intranquila. Se preocupó por las probabilidades de salir airosa de su plan y de cómo mejorarlas. Disponía de tiempo. Ni ella ni sus hermanos solían comer juntos a mediodía y la servidumbre no acudiría a ella para pedirle faena. Probablemente nadie la echaría de menos hasta el anochecer.

Para entonces ya se encontraría muy lejos.

Preguntas más comunes

No obstante, no le cabía duda de que sus hermanos irían en su busca. Después de todo, recibirían quinientas libras por ella si la vendían a un burdel. De hecho, al menos valía diez mil libras, pues tendría que casarse con Seale para librarse de semejante destino.

Seguidores

Treinta mil. Su padre la había vendido por treinta mil Sólo de pensarlo El mero pensamiento de la antigua traición casi la saca de quicio, pero se concentró con todas sus fuerzas en el presente inmediato. Llegó paseando al huerto y apretó el paso. Después subió los peldaños de la cancela y por fin salió a campo abierto. Tenía la esperanza de que, si llegaba hasta allí, no tardaría en pasar una que la recogiera. Pasaban cada pocas horas, o eso creía. Reparó en su abismal ignorancia del mundo.

A los quince años la habían sacado del colegio y la habían inmolado en la mansión de Stokeley. Se preguntó si estaba preparada para sobrevivir sola.

Descripción

Pero no tenía alternativa. Otros escalones la condujeron a la carretera principal. Serena se cercioró de que la capucha le cubría la cabeza de manera que nadie que pasara por allí la reconociera, y emprendió la marcha con resolución. Capítulo 2 Le apetece un paseo hasta Canholme, Middlethorpe? Francis, lord Middlethorpe, alzó la mirada de su desayuno, unos riñones picantes, y respondió a lord Uffham, el hijo de su anfitrión.


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Antes de dejar Lea Park, le propondría matrimonio y sería aceptado. Hacían una pareja excelente. Ambas familias se conocían y estaban entusiasmadas con la unión.