Leer e-book Ríe, Fidel: Medio siglo de humor cubano clandestino

Descargar libre. Reserve el archivo PDF fácilmente para todos y todos los dispositivos. Puede descargar y leer en línea el archivo PDF Ríe, Fidel: Medio siglo de humor cubano clandestino PDF Book solo si está registrado aquí. Y también puede descargar o leer en línea todos los archivos PDF de libros relacionados con el libro Ríe, Fidel: Medio siglo de humor cubano clandestino. Feliz lectura Ríe, Fidel: Medio siglo de humor cubano clandestino Bookeveryone. Descargue el archivo Libro gratuito PDF Ríe, Fidel: Medio siglo de humor cubano clandestino en la Biblioteca completa de PDF. Este libro tiene algunos formatos digitales como el libro de papel, ebook, kindle, epub, fb2 y otros formatos. Aquí está la biblioteca de libros CompletePDF. Es gratis registrarse aquí para obtener el archivo del libro PDF Ríe, Fidel: Medio siglo de humor cubano clandestino Pocket Guide.
Este es un libro de humor político; de chistes, no de cuentos. Se dice que un día Fidel Castro citó en su oficina al famoso Pepito [Jaimito en otros países] y le.
Table of contents

Y lo peor es que todavía hay gente que defiende ese régimen de oprobio. La situación imperante en Cuba desde pocos años después que los hermanos Castro se adueñaran del poder y establecieran un régimen totalitario, era mucho peor a lo narrado en esta entrevista , la cual me ha hecho recordar algo que viví en , poco después que mediante un discurso Fidel Castro Ruz se robara Posteriormente al 13 de marzo de , la mayoría de la población residente en La Habana comenzó a pasar hambre literalmente hablando.

Comimos opíparamente, ya que el guyanés sólo tenía que firmar ; así se pasó los cinco años de la carrera.

Ríe, Fidel: Medio siglo de humor cubano clandestino

Entrevista a Martín Guevara, sobrino del Che. Tampoco su acento porteño lo descubre, deslavado por extensos periodos en Cuba y en España, donde reside actualmente. Pero cuando Martín Guevara comienza a hacer la historia de su vida, queda claro su lazo con el Che, ese tío que nunca conoció pero al que quiso emular en pequeñas acciones cotidianas de rebeldía.

A veces, la narración recuerda a la de esos santos católicos atormentados por la duda y por no ser suficientemente merecedores del Señor. Martín fue rockero, mochilero, directivo de una compañía y ahora escritor. De vuelta de todo, decidió escribir estas memorias para quitarse de encima el peso del mito. A la vez, Martín logra documentar en toda su complejidad una época idealizada por muchos cubanos, quienes no tenían acceso, cómo él, a una vida que existía sólo para el disfrute de extranjeros y de la élite.

Yo estuve físicamente del año hasta el , con un año en el medio que me fui a Argentina cuando llegó la democracia, desde el 83 hasta finales del 84 y de ahí volví a Cuba. Quitando ese año y medio, me quedé hasta el 88 cuando el Consejo de Estado y mi madre me dijeron que me fuese de Cuba.

Cuéntame de tu primera impresión cuando llegas a la isla. Cuando yo llegué a Cuba en el 73, ahí me empezaban a explicar que tenía un tío que había luchado, porque a los 10 años yo no sabía nada de mi tío Ernesto…. Porque en Argentina se alternaba una democracia con golpes militares, no tan cruentos como el del 76 pero siempre había golpes militares. El comunismo en esos años era algo muy combatido, muy perseguido, y mi tío era una persona que había hecho estallar a Latinoamérica, incluso después de su muerte.

Como estaba muerto, pues ya, se acabaron los problemas. Y entonces mi padre y mi madre nos cuidaban de esa manera, que en el colegio no lo estuviésemos hablando mucho.

Libros Perennial

Nosotros somos una familia tradicional argentina, los Guevara Lynch y de la Serna, que eran en un inicio las familias pudientes, las familias que colonizaron Argentina. Eran años de cuidarse. Cuando llegamos a Cuba entonces sí me cuentan la historia de él… A mí me gustaban mucho los personajes de la literatura y la fantasía, que también habían luchado para favorecer a los pobres, con todo ese lenguaje que la izquierda secuestra, del proletario y el campesino.

TN3: Raúl y Fidel indignados con los hermanos Gourriel - América TeVé

Un poquito lo que hizo Roma después de matar a Cristo, que secuestró ese lenguaje. Te sientes como el demonio. Si nací en Cuba y me dicen que Fidel trajo comida y yo hablo mal de Fidel, es muy difícil. Martín, cuando recuerdas tu niñez en el libro, mencionas que vivir en el Hotel Habana Libre era un estatus social. Y nos suben a una suite, con cinco restaurantes a nuestra disposición. Cuando salimos a caminar ese mismo día, ya un niño como yo de 10 años se da cuenta que todo es mentira. Que precisamente ese hecho nos hace a nosotros mejor que el resto de los cubanos que veíamos en la calle.

Y ahí es donde yo tomo contacto con las dos grandes características que al cubano se le escamotearon: el jamón y la verdad.


  1. Viaje Al Corazón de Cuba de Carlos Alberto Montaner r | Fidel Castro | Fulgencio Batista.
  2. Libro : Ríe, Fidel Medio Siglo De Humor Cubano Clandestino - $ ,00 en Mercado Libre?
  3. El poder del elogio: y las relaciones saludables y productivas!

No, no lo hubo. Cuando uno viene a este país y da un paseo por Key Biscayne, uno dice no, el rico cubano no pasa por ahí. Y en Cuba, tener dos Ladas, acceso a un yate y a poder viajar y traer cosas, era algo distintivo. Uno iba con una tarjeta, se pagaba en pesos cubanos pero previamente había que haber pagado en dólares. Y crearon un comité dentro del Habana Libre que preparaba a los trabajadores.

El ascensorista y la de la perfumería nos contaban que les daban una muela aleccionadora política sobre que esas cosas no había que desearlas. De repente empezó la Diplo Diplotiendas, tiendas en dólares para turistas y residentes extranjeros en Cuba. Todo lo que era Diplo era mejor. El cubano empezó a tenerle odio al carné azul, porque en ese tiempo el carné azul era el de los cubanos y el verde para los extranjeros. Un sistema de castas tremendo. Luego, venían los estudiantes asturianos y gallegos que se habían quedado, pero podían viajar cada dos años con 2.

Y cada uno de esos tenía sus tiendas. Yo desde que llegue decidí tener las amistades que quería tener. En ese tiempo yo me sentía llamado por esa cosa revolucionaria, y todo lo que creía era que había que rebelarse contra lo mal hecho, como dijo el Che en la carta a los hijos, dondequiera que haya una injusticia, no dijo si en Cuba o no, donde quiera, hay que denunciarla. Y la gente del Departamento de América me llamaba la atención, que debía juntarme con las familias revolucionarias y de ser posible la de comandantes y generales.

Yo no me codeaba con ellos pero estaban mis primos y, claro, íbamos a algunas fiestas. A mí me parece una perversión humana ese tipo de mal llamado socialismo que pretende que todos sean a rajatabla obligados a vivir pobres, porque eso ya lo trató de hacer Mao Tse-Tung y salió peor que en Cuba.

El humano de por sí necesita un sabor rico. Necesita el placer, forma parte de nuestra vida. Las casas que ellos tenían no eran solo las casas en Siboney o en Miramar, que eran grandes, con chóferes. El tema era el poder que tenían. Por ejemplo, el poder de Fidel no lo tiene Bill Gates. Gates puede comprar hasta cierto punto en los Estados Unidos, tiene todo el dinero del mundo.

PDF El Libro de Las 7 Prisiones del Alma: Primer Tomo Download

Pero llega un punto en que ya no puede. Fidel, lo que decía era ley. Cuando estaba en la beca, el director me trataba mucho mejor porque pensaba que yo los fines de semana veía a Fidel. No vaya a ser que le contara las cosas malas que había en la beca. Como joven lo que veía era esas diferencias muy marcadas, mucho menos grandes que en el capitalismo, pero en el capitalismo queda claro para todos es una sociedad desigual. Entonces esa parte yo creo que fue muy dura. Cuando entro a la beca mi padre estaba preso y yo vivía a la par esa prisión. Yo veía que en Cuba si hablabas, te metían preso 20 años.

En Argentina te metían preso y te mataban. No era cuestión de la derecha o la izquierda. Era intolerancia. Las becas cumplían con bastantes cosas. Primero, quitarlo al muchacho de la familia, desarraigarlo. Aunque sea con buenas intenciones, porque otros, no solo Fidel, pensaban que así iban a crear un hombre nuevo. Pero siempre de esa forma conductista.

Los sacamos de la familia, la familia es un concepto burgués, un concepto católico, religioso. Después se fueron viendo las calamidades de eso. Para mí la beca era como una prisión. Hasta tenía unas divisiones étnicas muy claritas. Como en las películas de las prisiones, si te caían a golpes no ibas a dar quejas. Simplemente te quedabas callado y al otro día con un miedo tremendo, hasta que aprendías a fajarte y a robarles también a ellos. Todo era por el lado malo. Aprende a robarle al estado y puedes vivir en Cuba.

Todo el mundo roba. Te acostumbrabas a eso. Te metían una galleta, después lo cogías y le metías un palo en la cabeza. Te llevaban a ese terreno de la maldad. Los niños se volvían locos, había depresiones y un nivel de alcoholismo brutal. Había también un nivel de suicidio terrible. En el libro también narras tus experiencias durante el éxodo del Mariel.

FRANK PAÍS

En ese momento fue cuando yo me di cuenta que eso andaba muy mal. Esa maldad la fomentaron, era algo como contra los judíos. A los judíos se les llamaba ratas y en Cuba, a los que se iban les decían gusanos, fíjate cómo deshumanizaban al ser humano. Fidel ahí es el responsable primero de quitarle el gentilicio a la gente.

La cubanía la repartía él y si no le gustabas, no eras considerado cubano. Y ahí en el Mariel, lo veías mucho. Usando al pueblo contra la gente. Yo vi un muchacho que había pasado por un reformatorio, pero con un sentido de justicia inusual, hablarle a los policías de manera muy respetable.

Cuando la policía fue a golpear a una familia, el tipo se metió por delante con un machete y no dejó que los tocaran. Eso fue en , en Alamar. En ese edificio se partió en dos algo, la sociedad. Antes de eso, había gente que sentía de verdad el internacionalismo, que iba a Angola porque quería, se sentía orgullosa. Algo se quebró ahí.

TRENTON.—FILADELFIA.—BALTIMORE.

Después de eso, todo pasó a ser mentira. De los Todos eran gente desencantada. Ese fue un gran palo para la Revolución pero Fidel lo transformó en éxito porque al otro día dijo que el nivel de delincuencia había bajado.